El Señor hace todo conforme a la buena voluntad, agradable y perfecta. Él opera divinamente, puede hacer milagros de un momento a otro, pero también puede operar a través de una persona, por tanto, debemos hacerlo para el Señor. Solo debemos dejar que nos use y que Él nos forme, dice su Palabra en Mateo 5:48: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. El Señor busca la perfección, también dice la Palabra que lo que Él ha comenzado lo va a terminar. Cuando conocemos verdaderamente a Dios, algo ocurre en nuestra vida, no quedamos igual, pero si una vida no cambia, está viviendo en religión, Dios quiere que vivamos en perfección, que andemos en luz, si, seremos tentados, Jesús fue tentado, pero esto nos hace discípulos de Él. Y como discípulos debemos dejar que sea Él quien nos transforme.
Cada vez, tenemos que procurar alcanzar la estatura del varón perfecto, usted me dirá: Es imposible ser perfecto, es imposible no pecar, y si, es cierto, pecamos, pero cuando tu cuando vas a Él, a la fuente, lo que es Él, se te pega a ti.
Una persona que camina en la perfección, no juzga, tiene el balance, vive en misericordia y compasión, sino en el juicio de reprender lo malo sin poner sentencia. Vivir siendo misericordioso, tal como lo dice el Señor en Mateo 5:7 “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. A lo largo de la Palabra, vemos como Jesús vivió demostrando la misericordia del Padre, uno de los tantos ejemplos, fue el de la mujer que iba a ser apedreada, y aun ella siendo pecadora, Él no la juzgó sino la levantó para que ella fuera transformada. David tuvo un corazón conforme el corazón, fue dada corona, pero pecó, y Dios no miró su pecado, sino a su hijo, a quien amaba.
El camino a la perfección del cristiano debe ser de misericordia y de juicio, debe vivir en integridad, ser el mismo en público como en el privado, debe ser un hijo que bendice y que es de bendición, si usted está fuera de su país, de su ciudad, bendiga el lugar donde Dios lo ha puesto, bendiga el lugar donde el Señor le ha estado proveyendo. No es difícil hermano, cuando conocemos la fuente de la perfección, y vivir en el camino de la fidelidad.
Recuerde, la misericordia y el juicio comienza en la cruz del calvario.

Las cuatros dimensiones para vivir en la perfección de Dios:
-La salvación (Lucas 19:9-10)
-La sanidad Jeremias 17:14
-La renovaciòn (Romanos 8)
-La transformación (1Corintios 12-118)

Vivamos en las virtudes del Padre, en justicia, verdad, honestidad, fidelidad, y la lealtad.
¿Cómo caminamos en la perfección de Dios?
Rindiéndonos a Él, diciéndole: Heme aquí, me rindo ante tu presencia.
Todos luchamos con algo en nuestro corazón, pero Dios no nos condena, Él quiere y anhela que seamos transformados, caminemos en la perfección, santos y puros.