En el Libro de Efesios 6:10, nos habla de la armadura de Dios, el Apóstol Pablo les habla a los efesios de cómo debemos revestirnos para protegernos de Satanás, y librar la batalla contra él.
El Apóstol Pablo, explica las partes de la armadura y que para que esta funcione, debemos orar, dice: “…ceñidos vuestros lomos con la verdad…”, es el cinturón, en aquellos días, el hombre se colocaba la armadura y entre esto, el cinturón, el cual sostenía el resto.
La coraza de justicia, La coraza era un elemento esencial en la armadura del soldado romano. Le proporcionaba protección al torso, la parte del cuerpo que contiene órganos vitales como el corazón y los pulmones, entre otros. La justicia, equivalente a una coraza, contrarresta los letales ataques de nuestros enemigos.
Además, dice: “y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz”. Esto, nos habla de que nosotros como hijos de Dios, donde vayamos a llevar la paz de Dios, vamos a conciliar, y a proclamar en todo lugar lo que sucedió hace 2000 años atrás, que Jesús vino para traernos vida y vida en abundancia, a darnos salvación.
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”, el escudo de la fe, esto no es para añadir fe, sino para proteger contra las flechas de Satanás para apagar tu convicción y certeza.
“…Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios…”, El yelmo romano, al igual que los cascos modernos, protegía la cabeza de los golpes. En el caso del yelmo romano, protegía a su usuario del enemigo, el yelmo, nos protege nuestra mente del desaliento y la desesperanza de este mundo, y nos hace recordar que Podemos recibir gran consuelo y esperanza si nos enfocamos en el sacrificio que hizo Jesucristo por nosotros y en aquel Reino que nos espera, la meta de nuestra salvación.
La espada es la Palabra de Dios, la que debe estar en nuestra boca y en nuestro corazón.
¿Por qué debemos revestirnos con la armadura? Porque Satanás busca atacarnos, y produce pensamientos para hacernos creer que son nuestros, en el Libro de Hechos 5:1-10 cuenta la historia de Ananías y Safira, quienes pecaron contra Dios, ellos creyeron que eso estaba en sus pensamientos, porque mucha gente no cree en los demonios y el diablo son reales, que no hay influencia en lo que se hace, por lo mismo necesitamos cubrirnos.
Mis hermanos, el cielo y el infierno son reales, y debemos revestirnos de la armadura de Dios, estamos en la buena batalla de la fe, y el estar cubierto debe ser un estilo de vida… ¡Levántate con perseverancia y ora a tu Padre que está en el cielo, porque Él te dará la victoria!
