Dice Efesios 4:22-23: ¨En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente¨, y si seguimos leyendo, nos enseña que debemos desechar y como Dios quiere que seamos, tener el carácter de Cristo, pero para esto, debemos hacer cambios de adentro hacia fuera.

Encontramos en la Palabra muchos versículos que nos llevan a esta verdad, y quien nos puede ayudar a la transformación de nuestra mente y de nuestro espíritu, es el Espíritu Santo de Dios, porque a través de Él encontraremos la libertad y la estatura del varón perfecto, no se deje engañar, el enemigo, Satanás, se opone y se opondrá a que tengamos la mente de Cristo. Y debemos resistirlo, cuando provoque la batalla dentro de nuestra mente y corazón, tal como dicen las Escrituras, en Santiago 4:7 ¨Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros¨

Hay un campo de batalla en nuestra mente, pensamientos del pasado que influencian nuestro presente que son propios de la vieja naturaleza:

- Pensamientos que involucran emociones, y sentimientos

- Pensamientos indirectos del diablo, a través del pensar de este mundo, a través de la cultura y del sistema, todo lo que le lleva la contraria a Dios.

-Pensamientos directos del diablo,dardos con fuego que generan opresión, aflicción, son destructivos, cuyo objetivo es desenfocarnos de la voz de Dios y de nuestras bendiciones y herencias.

Pero, ¿qué podemos hacer?

* Humillarnos, hacer morir conscientemente lo que nos daña, hacer morir la gente carnal, reconocerse y despojarse.
* En fe, obedecer su Palabra, porque son sus decretos, son sonidos que destruyen fortalezas.
* En fe, se deben ofender los pensamientos llevándolos cautivos
* Creer la verdad, la que nos hace libre.

Creamos lo que Dios dice que somos, todos buscan aprobación de otras personas, pero la verdad es que debemos buscar que nuestro corazón y mente se unan a la verdad, es decir, lo que mi Padre dice que soy, lo amado que soy.

Enfócate en cristo y permite que Jesús crezca dentro de ti. Porque si fijas tus ojos en el pecado te vuelves pecaminoso... no quites la mirada de tu Salvador.