Cuando una persona cambia y está siendo transformada, se ha enamorado de Dios, tiene una cualidad característica, una de tantas, y es que comienza a servir en la iglesia con pasión. Y es algo que todos los creyentes debemos hacer, servir al Señor, servir en su iglesia.
Dios debe ocupar el primer lugar de nuestra vida, por tanto, le daremos un servicio a Él, porque Él se merece lo mejor, fuimos creados por y para Él.
Dentro de la iglesia, hay muchas áreas donde podemos servir. Usted dirá: no sé en qué servir, no sé nada. Déjeme decirle que Dios nos ha dado las habilidades y los talentos, él necesita tu personalidad, tu experiencia y tu disposición, ten presente que el servicio le da la gloria a Dios
Muchos dicen: “no tengo tiempo”, “mi esposo o esposa no me deja”, “en casa hay muchas cosas por hacer”, ¿pero que le das tú a Dios?, la Palabra en el Libro de Deuteronomio 10:12-13: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad”, Hay promesas grandes al servir, pero no por ello debemos hacerlo, sino porque queremos agradecer lo que el Señor hace por nosotros. Así que, si usted va a servirle al Señor, hágalo con pasión y amor.
Cuando Dios nos hizo, nos creó con lo necesario, nos dotó de habilidades para servir
Nos dio:
- Una formación espiritual
- Nos dió oportunidades. Tu corazón es la fuente de toda la motivación, lo que usted ama es lo que hace, lo que usted ama es lo que importa, cuando servimos es porque amamos a quien se sirve
- Dios nos da los recursos
- Dios nos dio una personalidad, nos creó con una combinación única, hizo pensadores y perceptivas
- Dios nos dio antecedentes
En el servicio a Dios nadie queda fuera, ni por color, sexo u estatus, no, porque lo hacemos para Dios. Y lo más hermosa, es que Dios nunca lo va a detener, siempre lo va a impulsar.
No hay mayor satisfacción que dedicarle tiempo para servirle a nuestro Amo, a Aquel que murió por nosotros, en desgastarse para Él, en decirle: Señor, te serviré sin condiciones, te agradezco con esto, y no compensaría todo lo que has hecho por mí.
