Cuando hacemos algo, Jesús dice algo en el cielo y algo va a ocurrir. Muchas de las cosas que usted vive, es porque algo hace, produjo resultados. Hay quienes confunden la fe con no hacer nada, la fe no es esperar que las cosas sucedan, la fe no es solo esperar que ocurran, es creer que va a suceder, por eso yo hago algo, para que Dios diga algo y suceda lo esperado.
En la Biblia encontramos una enseñanza ejemplo de lo que es hacer algo para que Jesús diga algo, en el Libro de Lucas 5:17-26, este relata la osadía de cuatro hombres que llevaban a su amigo paralítico para que Jesús le sanara, esto sucedió en Capernaúm, el Señor permanecía en una casa, y estos hombres, como no podían acercarse a Él a causa de la multitud, descubrieron el techo donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Y noten esto: “Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados”, Este acto de fe, demuestra que estos hombres no esperaron que Jesús fuera al lugar donde estaba su amigo, sino que hicieron algo, para que Jesús le sanara.
También encontramos un problema, la religiosidad quiso poner un límite al milagro de Jesús, en los versículos siguientes, habla de los escribas que se encontraban en ese lugar, los cuales cavilaban en sus corazones, ellos dudaron, y dijeron: ¿Por qué este habla así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? En ese mismo instante, Jesús les preguntó: ¿por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Jesús no lidiaba con ellos, daba a conocer que no se trataba de cómo Él lo dijo, sino de la acción de estos cuatros hombres con el paralítico.
Grabe esto en su corazón: Cuando usted hace algo, Jesús dice algo, y algo ocurre. Otro ejemplo que encontramos en las Escrituras, son los diez leprosos que fueron limpiados, en el Libro de Lucas 17:11-19, cuenta que: “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro!, ¡ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes”. Acá vemos que, ellos hicieron algo, fueron al encuentro del Único que podía sanarlos, y Él les dijo que fueran y mostrasen lo que Dios había hecho en ellos, ¡HACEMOS, ÉL DICE Y ESO OCURRE! Algo más sucedió: “Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias” Aquí observamos uno que hace, regresa a agradecer y allí vemos a Jesús diciendo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. ¡Nueve fueron sanos, pero uno fue salvo!
¿Quieres que tu familia cambie? ¡Tienes que hacer algo! Lo primero, orar y ayunar por ellos. ¿Quieres que tu economía cambie? No tiene que ver con el gobierno que entre o tu trabajo, es que debes ir a la fuente proveedora, Dios. ¿Quieres que tu matrimonio se restaure? ¡Tienes que hacer algo en Dios! Lo que Él dice, se tiene que cumplir.
Para todo, necesitamos creer, todo lo que vives Dios lo usa para hacerte crecer en tu fe, entre más obstáculos, más crecerá su fe. David estaba llamado para ser Rey, era un pastor de ovejas, quien tuvo que vivir muchos obstáculos, para ser proclamado como rey, tuvo que matar al oso y al león, y vencer a Goliat. Luego, tuvo que permanecer en una cueva, y tuvo un ejército de cuatrocientos hombres, pero dice la Palabra que, “se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres”.Pero eso no fue impedimento para vencer, él hizo algo y Dios lo respaldó… Eso quiere el Señor y está esperando que hagas algo para que Él diga algo y ese algo va a ocurrir ¡No te preocupes por los obstáculos, eso te hará crecer, y alcanzarás grandes conquistas!