¿Cuáles son tus prioridades? Muchas veces vivimos enfocados en nuestras propias metas, olvidando que fuimos llamados a ser embajadores del Reino de los cielos.
Fuimos desafiados a rendir nuestra agenda personal para abrazar la visión del Padre. Así como Moisés se excusó ante Dios sintiéndose incapaz, a veces nuestros miedos o timidez nos paralizan; sin embargo, el Señor nos llama a ser libertadores de quienes aún viven cautivos.
Jesús vino a establecer su gobierno y nos comisionó a expandirlo. Atrevámonos a buscar primeramente el Reino de Dios. Cuando decidimos hacer nuestro el sueño de rescatar a otros, Él mismo se encarga de añadir bendición sobre nuestros propios anhelos. ¡Es tiempo de avanzar!
