PRIMICIAS Y HONRA: LA CLAVE DE LA BENDICIÓN.
En este tiempo de primicias recordamos que Dios estableció este principio para honrarlo y para no olvidar de dónde nos sacó. Así como Israel, al entrar en la tierra prometida, apartaba los primeros frutos para el Señor, hoy presentamos nuestras primicias como un acto de honra, gratitud y obediencia.
La Palabra nos enseña: “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia” (Proverbios 3:9-10). Dios no mira solo lo que entregamos, sino el corazón con el que lo hacemos, entendiendo que no somos dueños de nada, sino administradores de lo que Él nos ha confiado.
Cuando ponemos a Dios en primer lugar, los cielos se abren, la bendición se activa y Su fidelidad permanece sobre nuestra vida y nuestras generaciones.