Papá, mamá tu que me estás leyendo, quiero decirte que lo que dices y haces, está determinando para bien o para mal, el futuro de tus generaciones, con esto quiero empezar el resumen de la enseñanza.
Déjame decirte que, Dios está interesado en liberarte, cuando nos vamos a los hechos del desierto y el pueblo de Israel, vemos que el Señor usó a alguien para sacar a su pueblo y posicionarlos en la tierra prometida, pero siempre usa a alguien, en ese momento, usó a Moisés.

La generación que salió de Egipto, no es la misma que entró a la tierra prometida. Hay tres generaciones, y hay una que nunca conoció al Dios de Israel.
Esto nos lleva a que, usted puede estar experimentado, lo que sus hijos o nietos no experimentarán. Pero, ¿Cómo usted puede evitar esto y cuidar a sus generaciones?
La generación que salió de Egipto era una generación medio creyente, la segunda generación es la que comienza a gobernar con Josué, le creyeron al Señor, se fueron a la guerra. Luego en la tierra prometida viene una tercera generación, la generación que no conocía al Dios de Israel.

¿Por qué está generación se va tras otros Dioses? Por qué pecaron y se convirtieron en apóstatas (negar a Dios e irse tras otros dioses paganos)? Qué error cometieron los padres de esos hijos? Mira lo que dice su Palabra en Deuteronomio 6:4-7 “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Dios nunca quiebra un pacto. LO QUE ASEGURA MI GENERACIÓN ES LLEVARLOS A TENER UNA EXPERIENCIA PERSONAL CON JESÚS. La fidelidad mía y mi salvación no tiene que ver con asegurar las generaciones venideras.