Tradiciones van y vienen en esta época del año, que van desde poner un árbol con adornos llamativos, decoraciones hechas con luces, cenas familiares, hasta desfiles de disfraces. Muchos denominan la navidad como la temporada favorita del año, puesto que es un tiempo de dar y recibir regalos. Pero ¿Cuál es el verdadero motivo de esta celebración? Para los cristianos, independientemente la denominación que se le añade, el origen debiese ser el nacimiento del Salvador, ¡de Jesús!
Hemos permitido que se pierda el verdadero sentido, dándole paso a culturas basadas en el consumismo, que, según balances, los comerciantes reportan regularmente que más de 60% de sus ventas anuales ocurren durante la temporada navideña. Muchos se preocupan de lo que vestirán y comerán, y dejan a un lado lo que verdaderamente significa.
Jesús es el verdadero sentido de la navidad, pero no para ser celebrado solo en una temporada, puesto que, no hay certeza de la fecha del nacimiento del Mesías, la fecha celebrada en diciembre ha sido establecida por el calendario romano dado por la iglesia católica, pero la Palabra no da a conocer la fecha exacta. Jesús no quiere ser recordado o tolerado, Él quiere ser celebrado, y donde se celebra al Salvador, allí se mueve su poder y amor.
El Mesías debe ser honrado, podemos ver en las Escrituras, como unos reyes fueron a honrar a Jesús que recién había nacido (Mateo 2). Ellos eran personas de alta jerarquía que sabían sobre la venida de un Salvador. En ese tiempo sucedió que Herodes al enterarse de la profecía que nacería un nuevo Rey mandó a matar a todos los niños y por esa razón María y José huyen. Los reyes magos eran descendientes de aquellos que escucharon a Daniel en aquel tiempo, él interpretaba los sueños y tuvo que haber compartido con estas personas y así, más adelante, los reyes magos al tener el sueño que les decía que no volviesen a Herodes, obedecieron (Daniel 1:1-6).
Los Reyes magos hicieron un largo viaje, y al entrar en Jerusalén preguntan ¿dónde estaba el Rey de los judíos para adorarle? Esto causó un revuelo en la ciudad, porque todo el mundo estaba en sus quehaceres y lo que hacían ellos era recordarles a los judíos la profecía del Salvador y la Palabra nos dice que ellos se postraron humildes y adoraron dejando sus regalos, cada uno de estos regalos eran proféticos, tenían un significado de Reino:
1. La mirra era un perfume costoso que se utilizaba principalmente en los sepelios, cuando la persona se enterraba eran envueltos y se le ponía mirra, este regalo habla proféticamente de la muerte de Jesús y su papel como redentor. Él no vino a vivir, sino que vino a morir y a salvar a muchos (Juan 19,38-40).
2. El incienso proféticamente apunta al papel de Cristo como nuestro sumo sacerdote, diciendo proféticamente este es el mediador entre Dios y los hombres.
3. El oro puede parecer un regalo no apropiado para un niño en el hogar nacido de un carpintero… en el mundo antiguo se regalaba oro como demostración de honra y alta estima, era algo digno de un rey, y ese es Jesús. Ellos proféticamente lo reconocían como Rey.
Hoy la sociedad está envuelta en el consumismo, los regalos, y miles de cosas, pero este debe ser el tiempo en que se levanten los hijos de Dios para recordar el propósito de Jesús en la tierra, traer salvación a toda la humanidad. Esta noche tómate un tiempo íntimo con tu familia y amigos, recuerda y agradece por nuestro Salvador que siendo Dios vino aquí a la tierra a morir por ti y por mí para darnos la vida eterna.