Uno de los discípulos de Jesús, nos deja una enseñanza, y este es Felipe, vemos en el Libro de Juan 1:43-46. Que dice lo siguiente: Al siguiente día, Jesús quiso ir a Galilea; encontró a Felipe y le dijo:
—Sígueme.
Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo:
—Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés, en la Ley, y también los Profetas: a Jesús hijo de José, de Nazaret.
Natanael le dijo:
— ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Respondió Felipe:
—Ven y ve.
Usted pregúntese al leer esto, ¿cuánto tiempo tenía Felipe congregándose? ¿Cuantos cursos tenía Felipe? ¿Era bautizado? No, nada de lo anterior, solo tenía la convicción de que Jesús era el Mesías, el que había de venir. No era letrado, ni un hombre extraordinario, fue uno que creyó en su corazón. Hermanos, hay muchos que necesitan conocer de Jesús, así como lo vemos en este texto bíblico, Natanael producto de la invitación que le hace Felipe, se hace también discípulo de Jesús. ¡Que hermoso es caminar con Jesús! Cuando damos a conocer el evangelio, la gente va a poner duda, y comienza a cuestionar y a preguntar ¿y será que esa iglesia es de Dios? “Es que yo creo en esto, en lo otro”. Pero usted y yo, debemos dar a conocer a Jesús, no lo que hacemos, sino a quien seguimos.
Tenemos que asegurarnos que estamos predicando el evangelio de Jesucristo. Ahora que estamos en Invasión, no debemos pensar y hacer fama de la iglesia o que el pastor es el que hace los milagros, ¡No es así! Tenemos que conectarlo con el hacedor de milagros, el que transforma, el que libera. No podemos mentir y crear falsas expectativas. Debemos procurar la salvación, y las sanidades serán añadidas. Debemos decirle a todos que: Cristo vino, y que hay un cielo y un infierno. ¿A dónde irás tú? ¡Jesús es el camino! Tenemos que llevar la palabra correcta y presentar al Salvador, ¡A Jesús!
También, tenemos que prepararnos para dar respuestas, muchos querrán saber detalles, tienen tantas preguntas al respecto de la existencia de Dios, pero nosotros como hijos, debemos hablar de lo que está escrito y las promesas que están plasmadas en la Palabra de Dios, por eso, tenemos que anhelar estudiar e impregnarnos de la revelación de las Escrituras. Si vemos este pasaje que habla de Felipe y Natanael, Natanael tenía dudas que Jesús era el Mesías, pero alguien le habló y lo llevó a experimentar una experiencia con Él.
Dice 1 Pedro 3:15: “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros"
