Lo primero que hace Cristo cuando trae una persona a Él es darle identidad, porque si no sabe quién es en el Señor, andará perdido y vivirá en una religión. Muchos están pendientes del llamado que tienen, o del propósito para el que Dios los creó, pero no saben que para llegar a eso deben tener primero una identidad de hijos, y luego Él les revelará su función en el reino.

Es importante entender que todo lo que fue creado por Dios tiene un propósito que cumplir, y nosotros somos parte de la creación. Desde que estábamos en el vientre de nuestras madres, ya el Señor tenía un plan para la vida de cada uno de nosotros, el cual no depende ni de ti ni de mí, sino de la voluntad de aquel que nos creó.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” Jeremías 29:11. La Palabra es clara y debemos descansar en ella; aunque no sepamos cuales son los pensamientos de Dios, tenemos que creer en que Él ya conoce las cosas que tiene planeadas para nuestra vida, y podemos estar seguros que son aún mayores de lo que imaginamos, como dice Isaías 55:9-11.

Entonces, ¿por qué pensamos que nos va a ir mal en las cosas que hagamos? Si Salmos 139:17 nos declara que “preciosos son los pensamientos de Dios”. Jesús nos rescató con un propósito definido y no debemos tener temor en desarrollarlo, porque los dones no son sólo para algunos eso no es del Señor, pues el ministerio de Dios para todos los hijos.

De ese modo, podemos ver en la Biblia como Dios llamó a varios hombres y les dio una asignación que desempeñar, tales como Abraham, Moisés, Gedeón, Samuel, Eliseo, Jeremías, Jonás y Pablo. A cada uno de ellos, Jehová les dio un propósito diferente que cumplir.

En 1 Corintios 12:28, se refiere a que existen diferentes tipos de ministerios a los que podemos ser llamados, no necesariamente debemos ser todos pastores o apóstoles, lo importante es que podamos ser de ayuda para la edificación del cuerpo de Cristo.

Para concluir, quiero decirle que muchos son llamados, pero no todos atienden a ese llamado, no sólo por miedo sino porque ponen de excusas las cosas del mundo, sus empleos, sus casas, sus esposas o familias, esto por encima del propósito que Dios nos ha dado.

Es por esto que hoy le hago la misma pregunta que hizo Dios ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? ¿Cree usted ser ese hombre o mujer que Dios busca para llevar a cabo algún ministerio? Hermanos les invito a reflexionar en ello y a renunciar a las excusas que le alejan de cumplir con el propósito para el cual fue creado.

 

“9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. 10 Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, 11 así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”Isaías 55:9-11

17 ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” Salmos 139:17

“28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas”1 Corintios 12:28