Estamos en enero, el primer mes del año y quiero enseñarle esta palabra, ya que de la manera en que usted se mueva en el espíritu durante estos treinta días, será la manera en que su año se desatará. Este es un año del fluir profético y es lo que Dios ha guiado a enseñar para este día. Si se lo puedo decir de otra manera, este es el mes donde nos apartamos más para Dios.
En el libro de Deuteronomio 26:1-2, Dios le está hablando a un pueblo y una nación, que es el pueblo de Israel, quienes fueron libres de la esclavitud, les dice que lo primero que deben hacer es apartar una primicia para Él. Así como a Israel, Cristo Jesús nos hizo libertó también, es por eso que debemos honrarle. Pueblo de Dios, este es el comienzo de un nuevo año, una nueva temporada de oportunidades y Dios quiere que entrando en esta temporada traigamos nuestras primicias, para que alcancemos lo que no logramos en la temporada pasada.
Quiero enseñarle Iglesia que todo lo que tenemos no nos pertenece a nosotros, todo es de Dios, toda dádiva y don perfecto proviene de Dios, la palabra también nos enseña que no somos dueños de nada, sólo administradores. Iglesia, si Dios ya le ha dado y provisto ¿Cuánto más Él le dará y proveerá? En su palabra también nos habla de una canasta, la canasta representa tierra fértil para sembrar, aquella persona que entiende el concepto de sembrar, no siembra en cualquier tierra, una tierra fértil es un lugar de bendición.
Dios ha dado para este año 5779 en el calendario Hebreo una palabra profética que establece este año como el más bendecido en el área de las finanzas, pero toda palabra profética debe ser movida por nuestro corazón y nuestras primicias.
Las primicias en el antiguo testamento constituían estatuto para Israel. En el mes Nisán del calendario Hebreo, el cual representa en nuestro calendario el mes de Marzo y Abril las primicias eran mecidas, 50 días después ellos traían el fruto de la cosecha. En el libro de Levíticos 23: 14-17 Dios demanda a su pueblo que no se coma nada ni se toque nada, hasta traer las primicias, es una ley de Dios, es un estatuto permanente. La biblia dice que Dios ama al dador alegre, esto tiene que ver con la actitud de nuestro corazón que se refleja en la expresión de nuestro cuerpo, lo cual me indica que está expresando verdaderamente lo que hay en su corazón. Cuando usted traiga su primicia, hágalo con alegría declarando que este año será bendecido en lo natural y en lo espiritual, cuando usted siembre hágalo con un propósito.

Las primicias:

Prueban nuestra fidelidad, cada creyente es un administrador de lo que tiene- Todo lo que Dios me da no es para mí persona, sino que para otros (1 Pedro 4:10). Cada creyente debe ser un fiel administrador, ya que cada uno dará cuenta personal de su administración.
Entonces Iglesia, las primicias son una demanda divina, es una demanda de Dios. El pueblo de Dios estaba llamado a dar primicias por los primogénitos, lo que usted da a Dios ahora asegura tus generaciones, porque Dios es un Dios tri-generacional, cuando Dios te bendice, también está bendiciendo a tus generaciones y lo recibirán multiplicado, pero es usted quien asegura esas bendiciones. Iglesia le estoy enseñando principios de Reino, cuando usted es un ser egoísta para darle a Dios, entonces usted está maldiciendo sus generaciones. Siembre en primicias, en adoración, en ofrenda, en servicio, en ayuno, usted lo estará sembrando también en sus generaciones ¡Asegure sus generaciones trayendo lo mejor en TODO para Dios!
¡Dios le está dando la oportunidad en el primer mes del año para ser bendecido, su primicia, su diezmo abren los cielos para su bendición sobrenatural! ¡La primicia asegura la bendición de Jehová Dios sobre su casa! (Ezequiel 44:29-30).