Los milagros del Señor no han dejado de ser, porque es Él mismo de ayer, hoy y siempre. No podemos permitir que nada nos haga dudar, debemos tener la convicción en nuestro corazón, porque el Señor nos va a respaldar. Recuerda que estamos en el mega ciclo y todo es acelerado y cumplido.
En la Palabra de Dios, vemos un ejemplo de uno de los tantos milagros que hizo Jesús, uno de ellos, está en Mateo 15:32-39: “Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños”, esto nos enseña que el Señor puede hacer MUCHO con lo poco, tu problema o circunstancia hoy, es tan pequeña delante del Poder de tu Salvador.
Para poder operar en milagros, hay algo que debemos tomar de Jesús, y es la compasión. Él no hacía milagros para demostrar cuanto poder tenía, Él lo hacía por amor y compasión a las personas.

Los principios o las claves para operar en milagros:
1. Usted tiene que preocuparse por la necesidad de otra persona
2. No mire el problema, no mire la circunstancia, Dios puede hacer mucho con poco.
3. Para operar en milagros, solo confíe en Dios
4. Esperar en Dios, Él va a hacerlo.
Ten la convicción y la certeza de que el mismo Dios que sanó a leprosos, dio vista al ciego, voz al mudo, audición al sordo, levantó paralítico está contigo y te hará moverte en su poder, para sanar a otros. ¡Es su voluntad