Mi Padre quiere hablar al corazón de sus hijos, y nos hablaba de las decisiones que debe tomar para caminar en el destino correcto, entre estas:
- Recibir a Jesús como el Señor y Salvador de sus vidas y será un viaje eterno
- Apartarse de la vida pecaminosa para tomar que la vida que Dios manda
- Escudriñar nuestro corazón
- Dios quiere probar y pesar nuestro corazón
- Saber que el corazón se mide en las tentaciones
- No criticar ni juzgar.
En el libro 1 de Crónicas 28:9, nos enseña lo siguiente: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, él te desechará para siempre”. Leamos esto una y otra vez, y lo entenderemos, Dios busca lo que está profundo en el corazón. También nos enseña que Dios conoce nuestros pensamientos antes de que lo tengamos en el consciente, Él está más interesado en nuestro corazón que en nuestro servicio, liderazgo o pastorado.
No es fácil darnos cuenta de lo que está en nuestro corazón, hay muchas cosas que se anidan allí. Y dice la Palabra de Dios en Proverbios 21:2: “Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones”. Hablamos del egoísmo, de los celos, de la altivez, de la arrogancia, del orgullo. Es necesario sacarlo de allí adentro, porque cuando estas cosas están, Dios no puede usarnos grandemente, nos usa pero no como Él desea. ¡Nadie puede dañarnos más que nosotros mismos!
Creemos que no somos así, que somos rectos, pero es Dios precisamente que pesa nuestros corazones, insisto, Él juzga el corazón no el pecado, porque el pecado es la consumación de lo que se anida en el corazón.
“Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”. Romanos 8:27. Te digo una vez más, el problema no es el pecado, es el corazón. Por eso, no debemos servirle con las motivaciones incorrectas porque de acuerdo a ellas, seremos juzgados.
Una de estas, es la arrogancia, esto es, no reconocer nuestro errores, y culpar al resto de nuestra responsabilidad, es creer que son imprescindibles, es creer que hace las cosas perfectas, un arrogante nunca pide ayuda a nadie, un arrogante siempre crítica , y lo lleva a ser las personas celosas y posesivos.
Dios se encargará de quebrantarnos para cambiar, Dios tiene que hacer a alguien dependiente de otro para sacar su orgullo, permitir algo como lo hizo con Job, Dios quiere llamar nuestra atención continuamente, la mayoría de las personas orgullosas se creen humildes y generosos. ¡Dejemos que sea Él, quien se lleve todo lo que no está bien en nuestro corazón, pero parte en nuestra decisión, si dejamos que Él lo haga.
